miércoles, 18 de marzo de 2009

DESGOBIERNO COMUNITARIO



VICUÑICIDIO Y OLVIDO DEL BUEN GOBIERNO COMUNITARIO
Sachaculis, puquy tiempo, 2009.
Alfredo Mendoza Bellido
vidadulce_20@hotmail.com
Nosotros de América Profunda, ya estamos saboreando la crisis ecológica debido al irrespeto a la naturaleza, obrada por cierta cultura urbano industrial, energívora, de deseos ilimitados, que transmite un tipo de educación con esquemas de pensamiento que incita al dominio de la naturaleza, que poco ha escuchado las voces de cultura agraria naturalista.

En el devenir histórico, esta crisis, tiene un origen. El hombre se separa de su geografía sagrada (desacralización) y de la naturaleza (desnaturalización), donde la Pachamama (Madre Tierra), el Apu Tayta (el espíritu guardián que mora en las montañas), la Sallqa Mama (Madre puna silvestre) se convierte en “recurso natural mineral inerte cosificado para manejar, dominar, explotar…”. Después viene la descomunalización, donde el hombre se separa de la vida en asocio comunitario entre las etnias campesinas, la naturaleza y las huacas.

Antaño, la cobertura de pasto natural, ichu, tula, matorrales y bosquecillos determinaba mayor infiltración que engendraba manantiales de las partes bajas. La historia cronística cuenta que existían autoridades que gobernaban estas zonas silvestres o cabeceras de cuenca. Hay aún lugares en los Andes donde perviven en el 2009 “las autoridades de puna que cuidan el medio ambiente”, caso Quispillaccta (Ayacucho), donde el “Sallqa Alcalde” y su séquito andino, practican el “acceso controlado”, la “crianza de qochas”, el “Allin Kawsay” (el vivir bien andino amazónico que es distinto al “bienestar español”).

Estos alcaldes de puna están al tanto de los camélidos, de la crianza y cosecha del agua; velan por la ganadería comunal y el cuidado de su geografía sagrada llamada como medio ambiente. En Pomacocha (Andahuaylas), en enero 2009 aún pervive el “Kamayuq” que se encarga de hacer florecer los laymis de las punas.

De 1950 para adelante, con la idea de progreso en las ciudades, las zonas silvestres de las vicuñas son abandonadas. Hay olvido del Buen Gobierno. Sin embargo, el desgobierno de las punas se habría iniciado con las Reducciones del Virrey Toledo todavía en 1570, donde forzadamente las llaqtas con casas dispersas fueron concentradas a la fuerza en lo que hoy llamamos ciudades, para ser catequizadas, ser sujeto de cobranza de tributos y ser usado como esclavos de las minas.
E n este camino de desgobierno comunitario de medio siglo, en Andahuaylas, aproximadamente desde 1950 a hoy 2009, los agricultores comerciales del monocultivo de la papa, últimamente politizados, han invadido la geografía sagrada y áreas de reserva del agua y de las vicuñas.

Para mantener la productividad de la papa comercial usan el control químico porque a los insectos polinizadores, reducidores y carroñeros lo han convertido en “plagas” y usan cada vez mayores dosis de agrotóxicos, mal llamados fertilizantes que “llaman a más plagas y enfermedades”.

Estos químicos altamente solubles, acidifica la Pachamama. La agricultura (el agro con su propia cultura) se convierte en “agrotóxico negocio”. Estos territorios sagrados de las vicuñas, ya no producen pastos y frutos naturales para los miembros de la naturaleza (ganados, fauna silvestre y humanos). Las zonas desertificadas y depredadas, ya no capturan CO2, dejan correr el agua no permitiendo la infiltración para generar puquios. Las zonas depredadas crean focos calientes que espantan nubes y lluvias. Si no hay suficiente agua, escasean los pastos y la ganadería merma. Si no hay ganadería no hay estiércol. Sin estiércol no hay agricultura limpia. Sin agricultura de la chacra, merma la comida y soberanía alimentaria. Por eso la urbe de Andahuaylas, “no produce lo que consume”.

Por este olvido del Buen Gobierno y ruptura de la organicidad natural tradicional, cazadores clandestinos de las vicuñas de Huancabamba, según nuestras fuentes, durante un mes, con paciencia y colaboración local, organizaron un “Mini atentado y chaqo de vicuñas”. El niño de la comunidad de Huinchos, que fue a visitar a su abuela y que sin querer “se ganó el pase”, para que no cuente a nadie, fue castigado con el corte del pabellón de su oreja derecha. Estas gentes extrañas “cortadoras de orejas”, con fusiles AKM de largo alcance, con teleobjetivos, hasta prepararon sus meriendas prendiendo fuego con fósforo extranjero, hasta se han encontrado restos de cigarro y sobres de refrescantes de origen boliviano. Es señal que no tenemos Autoridades Andinas en nuestras punas de Huancabamba.

En Huancabamba, aparte del deterioro histórico del paisaje, tenemos 150 vicuñas menos. Para la regeneración de la población de vicuñas y recuperación de la salud del paisaje necesitamos reavivar y recrear el Buen Gobierno Endógeno Comunitario de estas zonas silvestres, que pasa por recordar y revitalizar el rol de la Autoridad Andina en el cuidado del Medio Ambiente. Asimismo para recuperar la salud del paisaje, que está muy enfermo, también pasa por recrear el Buen Gobierno. Así como estamos indignados por el vicuñicidio, también debemos estar indignados porque son otros los que usan la lana fina de vicuña. Que las Autoridades Andinas vistan chalinas y ponchos de vicuña.

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