viernes, 14 de diciembre de 2012

LA RELIGIOSIDAD ANDINA

y es en Andahuaylas  lo que la Semana Santa es en Ayacuch
NIÑUCHANCHIK PARA EL MUNDO...
Arturo Gutierrez Velasco

 En el Perú está el departamento o Región de Apurímac,  es una región enclavada en los andes centrales y en ella una de sus principales   provincias  (7) es la de Andahuaylas, término que se deriva del quechua “Antawaylla”, por sus celajes en los atardeceres. Esta provincia por donde se mire  tiene un vasto patrimonio natural, arqueológico y cultural,  con un gran potencial de desarrollo agrícola, ganadero (5 pisos ecológicos)  y de explotación minera.  En este panorama  destaca la  personalidad colectiva de su gente;  que  es alegre, solidaria,  que hace una fiesta del trabajo, con una identidad bien afirmada, con un sector de la población  en el que se combinan las costumbres ancestrales con la modernidad.

Cuando llegan los españoles al Perú, con ellos vinieron  las órdenes religiosas (Dominicos, Franciscanos,  Jesuitas, Agustinos, Mercedarios,  Recoletos).   Mientras los Jesuitas construían templos  como los de Cocharcas  o el de San  Pedro de Andahuaylas, la orden franciscana destacó por su vocación misionera, llegaron hasta los lugares más recónditos del virreinato, propugnaban  la  estricta pobreza, humildad, sencillez y cercanía al pueblo,  se avenía muy bien con el humilde nacimiento del Mesías en un pesebre (o belén con representaciones de los pastores  reunidos para adorar al recién nacido),  por lo que usaron su representación como elemento de predicación, favorecidos y fortalecidos por los encomenderos, corregidores, autoridades civiles y eclesiásticas del virreinato o la colonia   y de todos los tiempos, creándose  mitos y leyendas,  en torno a las apariciones del  Niño  que aun se trasmiten oralmente.

A este entorno festivo al Niño Jesús se le ha denominado cariñosamente “NIÑUCHANCHIK”  (Nuestro Niñito) y la  gente le rinde un cálido homenaje con sus cantos y danzas autóctonas, mezcladas e incrementadas paulatinamente con elementos mestizos y europeos, así como  de las tres regiones del Perú. Desde hace  mucho tiempo se ha creado   una vivencia religiosa de especial sincretismo, a tal extremo que se puede  afirmar que la navidad en Andahuaylas no se celebra se baila, se danza para el Niño,    de repente por   la necesidad   que tienen los campesinos   de comunicarse corporalmente de  expresar lo que sienten, alegría, solicitar su favor, implorar su protección o su ayuda para una buena cosecha, o  nacimiento. Desde siempre ha  habido una finalidad mágico-religiosa.

También se puede afirmar que la navidad andina en  Andahuaylas dura un mes y tiene un ámbito provincial pues se vive en todas las comunidades y barrios. En el valle del Chumbao, Andahuaylas, la participación es masiva (tres distritos juntos);   comienza con la fiesta del Niño Jesús la víspera del 25 de diciembre en la ciudad de Talavera,  sigue la celebración del año nuevo en la ciudad de Andahuaylas y  la Fiesta de Reyes el 6 de enero en el distrito de San Jerónimo   y finaliza con  las ceremonias en homenaje al Niño Jesús de Praga el 25 de enero.  

En el desarrollo de esta festividad destaca la presencia de los “negros o Negrillos”, danza ejecutada  por 12 bailarines. Se practica en Andahuaylas, capital de la provincia, distritos de Turpo, Talavera,  San Jerónimo y Huancarama, se supone originaria del distrito de Huancaray y por su movimiento,  ritmo, expresión corporal, espacio, estilo, variedad de vestimentas,  la hacen diferente, más variada y rica como expresión folclórica de danzas con denominación similar  al  de otras regiones. Esta danza caracteriza e identifica a esa  provincia y constituye su patrimonio cultural, es decir una herencia cultural viva que desde la época de la colonia se trasmite a las generaciones presentes y futuras. Es un bien inmaterial con especial interés histórico, artístico y estético que requiere un mayor estudio y protección. Se considera la danza representativa de la provincia de Andahuaylas.

También están la Huaylas, que constituyen la contraparte femenina en el homenaje al Niño, ellas   son  especialista en canticos en quechua (Villancicos). Está  formado por cuatro bailarinas mujeres y dos “Machus” (viejos) uno de los cuales funge de caporal o director de grupo. Visten trajes occidentales, amplios adornados con encajes. Portan unas varas o “azucenas” con cascabeles que rematan en una figura de esa flor o de estrella de seis puntas. Son especialistas campesinas de los distritos de de Chiara, Turpo, Huancaray, Ongoy, (Las Huaylias  del distrito de Huaccana calzan suecos).

Se han determinado además como elementos complementarios  de esta festividad  la presencia de los llamados   “Ukumaris”, “Chunchos”, “Inkachas”, “Tiburcio” con los que  se testimonian  sucesos históricos y críticas a las autoridades y personalidades vigentes en cada pueblo cuando el embajador de los negritos, que encabeza  la caravana, parado en la montura de un caballo lee su proclama.  Son días de reflexión y de danza con  rituales  de fe, como expresión de amor al Niño Jesús.

 Finalmente, entendidos resumen que Niñuchanchik es en Andahuaylas, lo que la Semana Santa es en Ayacucho una temporada de recogimiento y también  de promoción del turismo y la gastronomía locales.

 

Foto:  P. Juan Damiano  Palomino

 

 

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